Viva la escuela moderna

CGT

CANAL DE DIFUSION DE LAS LUCHAS OBRERAS Y LIBERTARIAS

viernes, 15 de julio de 2011

Educar en el ateísmo.

Educar en el ateísmo es enseñar y transmitir el bagaje intelectual, científico y cultural de la especie humana.

Hace aproximadamente un año, una compañera de trabajo que se había ido a Argentina a aprender logogenia, me trajo desde más allá del charco y por encargo el entonces último libro del filósofo bonaerense Alejandro Rozitchner , titulado ´Hijos sin dios. Cómo criar chicos ateos´.

Escrito en colaboración con su esposa Ximena Ianantuoni , al estilo de los antiguos diálogos humanistas y publicado por la Editorial Sudamericana de Buenos Aires, el libro ofrece un conjunto de reflexiones y de orientaciones para criar a los hijos sin religión, desde el convencimiento de que dios no existe y en armonía con un sistema de valores que propugna el librepensamiento y el respeto hacia las personas que sí profesan creencias religiosas. Para quienes somos padres y ateos -como es mi caso, en el que lo soy por elección y por convicción- este es, quizás, uno de los pocos libros que existen en el abultado mercado editorial de la autoayuda para padres y madres que trate el tema desde un punto de vista experiencial y práctico, planteando situaciones cotidianas en la crianza de los hijos.

A veces parece que está mal hablar del ateísmo. Decir cosas como "yo soy ateo", "yo no creo en ninguna religión" o "yo sé que dios no existe" origina en un contexto generalizado de personas creyentes cierta incomodidad intelectual. Más aún cuando quien dice esto no es más que un niño de apenas siete u ocho años que ha sido educado sin la creencia en religión alguna. Recuerdo que, en cierta ocasión, mi hijo mayor, que no asiste a clases de religión, fue perseguido durante varios días en el patio de su colegio durante el recreo por otro compañero que insistentemente le decía que "dios existe" y que "iría al infierno por no creer en nada", persecución que finalmente cesó cuando el perseguido, harto de la insistencia del perseguidor, tuvo que darle a su compañero la razón sobre su creencia, a fin de que le dejara de una vez en paz y el asunto no fuera a mayores. Cosas de niños.

Sin embargo, las llamadas conminando a la creencia en dios tienen el don de la ubicuidad, es decir, están en todas partes, sobre todo en los contextos educativos, que presumen de ser laicos pero donde se origina gran revuelo sin algún padre o madre reclama que a su hijo o hija no le enseñen a creer, ya sea de forma directa, a través de las clases de adoctrinamiento, o indirecta, mediante la exposición de simbología como crucifijos o estampas de santos y de vírgenes.

Hay quien cree que educar a los hijos en el ateísmo es educarles en la tristeza de no creer en nada. Allá él o ella con sus creencias, porque lo cierto es que criar hijos ateos supone asumir una educación responsable, coprotagonizada en gran medida por padres e hijos, fundamentada en el respeto a los demás y en el conocimiento de uno mismo. Como se afirma en algún lugar del libro del matrimonio Ianantuoni-Rozitchner, los valores han de estar fundados en certezas personales y no en principios universales. En el ateísmo, las ideas de pecado y de castigo son sustituidas por la convicción de que cada uno o cada una es responsable de sus propios actos y ha de asumirlos como tal. Educar en el ateísmo es enseñar y transmitir el bagaje intelectual, científico y cultural de la especie humana, sin omitir el conocimiento de las religiones como parte de la mitología, pues poca diferencia hay entre que el minotauro nazca del cruce de una diosa y de un toro y en que el profeta de una de las mayores religiones monoteístas nazca de una mujer virgen en tiempos en los que no existía ningún método de fecundación artificial. A diferencia de la Iglesia, que dispone de dogmas inmutables e incuestionables, la ciencia propone que todo se transforma y todo se cuestiona, tal y como se expresa en otro excelente libro sobre el tema --mucho más beligerante que el de la pareja argentina--, "Adios a dios. Manual para pensar en libertad", de Fernando Montaña Lagos .

Educar en el ateísmo es responder a las preguntas serias de nuestros hijos e hijas sin mentiras ni cuentos de hadas, despojándolas de todo atisbo religioso. Cuando un niño tiene capacidad para hacer una pregunta, también tiene el derecho a obtener una respuesta adaptada a su edad. Preguntas como de dónde venimos o a dónde vamos cuando morimos exigen respuestas que pasan por explicar el fenómeno de la reproducción sexual sin tapujos o el suceso de la muerte como parte de un ciclo natural. El hecho de la evolución -tanto biológica como cultural- nos ayuda bastante en esta tarea de conocer el entramado de la vida en general y de la condición humana en particular. Y a su gran pregunta, suscitada un día por un encontronazo en el patio del colegio, cabe responderles rotundamente que no, que dios no existe como realidad, aunque sí exista como idea en la mente de algunas personas, no más allá de lo que supone una creencia semejante a la de quien considera que sus hijos son más listos o más guapos que los de los demás.

CHEMA Álvarez (profesor) 

jueves, 14 de julio de 2011

Jules Verne: una lectura anarquista.

No  hay más que darse una vuelta por las grandes librerías para comprobar todo lo que se sigue editando de Jules Verne (Nantes, 1828-Amiens, 1905), visto normalmente como un autor de novelas populares de aventuras científicas al que todo el mundo conoce aunque sea través del cine.

Sin embargo, bajo esta imagen “oficial” imperante hay un autor sobre son necesarias otras lecturas, y sobre el que escribió Raymond Roussel en 1921: «Es, y con mucho, el mayor genio literario de todos los tiempos, perdurará cuando todos los demás autores de nuestra época hayan sido olvidados. Es, por otra parte, tan monstruoso el dárselo a leer a los niños como el hacerles aprender las fábulas de La Fontaine, tan profundas, ya que muy pocos adultos tienen capacidad para apreciarlas». Sus relatos aparecieron originalmente en el Musée des Familles, y entre los más célebres se encuentran Cinco semanas en globo (1863), Viaje al centro de la tierra (1864) —del que hay una excelente versión cinematográfica de 1959 realizada por Henry Levin—, Veinte mil leguas de viaje submarino —base de una obra maestra de Richard Fleischer interpretada por James Mason, Kirk Douglas y Paul Lukas—, La vuelta al mundo en 80 días, etc, un dimensión verniano sobre el que merece la pena escribir un capítulo aparte, sobre todo considerando el amplio predicamento conseguido por estas en verdad notable adaptaciones fílmicas.
Hacer otras lecturas de Verne significa abrir la puerta mágica de sus artilugios, sus estrambóticos inventos, sus peripecias increíbles, aparece un Jules Verne preocupado por la aventura social de la liberación humana. Su fachada burguesa o aburguesada esconde un verdadero anarquista subterráneo, un capitán Nemo que se siente feliz bajo el océano porque allí no llega el poder de los   déspotas.
Ya en su tiempo, las novelas de Verne y las adaptaciones que se hacían para el teatro tenían un éxito multitudinario: por ejemplo, de Miguel Strogoff, que apareció en 1876, y consiguió una extraordinaria venta, se hizo una adaptación teatral en 1878 y, durante casi cincuenta años, rara era la temporada que no se reponía y superaba las cien representaciones. Pero existía un hecho capital que predisponía a los críticos en contra de la literatura verniana: el que sus obras aparecieran primero, por capítulos, en una revista dedicada a la juventud, «Le Magazín de l’Education et la Recreation, un nota perturbadora para su adopción burguesa y según la cual Verne fue un hombre que ganaba dinero con facilidad, que estaba casado con una mujer de origen noble a la que la encantaba dar fiestas fastuosas a sus amigo y conocidos de Amiens y entre los que Verne esparcía opiniones más bien conservadoras. Todo ello, ampliamente respaldado por una biografía que hizo una sobrina suya, Allotte de La Fuye, en 1928, donde se abundaba en la figura “bienpensante” de Verne. De todas formas, se perfilaba en el libro un hecho un tanto desconcertante con esa imagen tranquilizadora: la candidatura del escritor, en 1886, al Consejo Municipal de Amiens en una lista de tendencia socialista y radical. Pero el hecho era que Verne escondía una personalidad mucho más compleja que la del «buen pequeño burgués, aficionado a la morcilla blanca y al tocino nantés» que se imaginaba Arístides Briand cuando, a los dieciocho años, condiscípulo de su hijo Michel, pasó unos días en su casa.
  Bajo esta imagen se nos escamoteaba al joven antimilitarista que estudiaba Derecho en París cuando sobrevino la revolución de 1848. Revolución que implantó una República que quiso ser radical, en la que se proclamó el sufragio universal, fue abolida la esclavitud en las colonias y fue puesta en marcha la creación de talleres nacionales. El espíritu de Verne quedaría completamente ligado al de los «hombres del 48», los que en el año 52 fueron aplastados por la instauración del Segundo Imperio. Cuando en 1863 acabó su manuscrito de «Cinco semanas en globo”, no dudó en ofrecérselo al editor Hetzel, que había sido un miembro activo de la República del 48, que tuvo que exiliarse un tiempo, que mantenía estrecha relación con Víctor Hugo en su etapa más social –la de Los miserables- y que estaría conectado con personajes de la izquierda radical como Proudhon, Louis Blanc, Rochefort, Reclús...
  Por más que los papeles más personales de Verne no fueron accesibles —la familia no los quería mostrar,   si bien parte de ellos fueron destruidos por el propio escritor poco antes de su muerte—, con el tiempo se han ido realizando unas lecturas más críticas de la obra verniana que, juntamente con la correspondencia de personajes ligados a su vida —Nadar, Hetzel, etc. — dieron en su momento dado un resultado bastante curioso. Un primer aviso saltó con un artículo publicado por Michel Butor en 1949, en el que se aproximaba Verne a Lautréamont, Eluard, Michaux. Que lo introducía en la literatura o llamada «normal» y, sorprendentemente, por el camino de los vanguardistas. A partir de entonces se han realizado muchos estudios sobre la obra verniana —Carrouges, Serres, Moré, Chesneaux...—, que exploran a Verne desde ópticas muy diversas: mítica, psicológica, política, ideológica. Unos años antes nadie hubiera imaginado tales revelaciones. Entre ellos, son particularmente interesantes los del historiador marxista Jean Chesneaux (1), que nos descifran un Verne saintsimoniano y anarquizante, que se servía de sus novelas para exponer su ideología.
  Estaba claro que la obra de Jules Verne es menos ingenua de lo que parece, va más allá de las simples novelas de aventuras o de ciencia ficción. En Verne, las aventuras y las plasmaciones cientificistas no son gratuitas, son un marco en el que se desarrollan unas ideas filosóficas sobre el progreso y una visión poco común de la vida. En ella se podían encontrar vestigios de la solidaridad internacionalista de tipo libertario con las nacionalidades oprimidas es un tema que se repite en muchas de sus obras, entre las que podríamos citar: Matías Sandorff (1885), cuyo protagonista es un patriota húngaro que lucha contra la dominación austriaca; o Familia sin nombre (1889) basada en la revuelta de los canadienses franceses en 1837 contra la opresión inglesa; o Pétit Bonhomme —Aventuras de un niño irlandés— (1893), novela con influencias de Charles Dickens: la miseria, la lluvia y el fango son los elementos que se conjugan en una Irlanda ensangrentada. El protagonista es un niño sin nombre y sin familia, con el problema acuciante de la supervivencia. El lema es este: Irlanda para los irlandeses y la tierra para los campesinos. Por no hablar de Un drama en Livonia (1904), un alegato contra la opresión imperial gran rusa...
    El protagonista de Veinte mil leguas de viaje submarino (1870), el capitán Nemo (que ya ha quedado con el rostro de un James Mason enfebrecido), es uno de los personajes más queridos de Verne. Jean Jules Verne aporta algunos datos interesantes sobre la gestación de esta obra, contenidos en las cartas que se cruzaron entre Hetzel y el autor. La filosofía de Nemo es, en gran parte, la de Verne. El tuvo que defender en varias ocasiones a su personaje contra el criterio del editor. Puede afirmarse que el capitán del «Nautilus” es un libertario que ha creado un «medio libre’ en el submarino. Es una especie de superhombre en la línea saintsimoniana: tiene sensibilidad y gusto artístico, conoce todo lo relacionado con la ciencia, sabe resolver las situaciones peligrosas no solamente por medio de la ciencia, sino también con valor, tiene un gran sentido de la justicia, pero es capaz de un gran odio. Es la revuelta del individuo frente a la sociedad injusta y mezquina: «Yo   no soy lo que Ilamáis un hombre. No obedezco a sus reglas, y os recomiendo que jamás volváis a invocarlas delante de mi».
  Verne era un gran enamorado del mar. Sintió por este una gran atracción desde la infancia: no en vano cuando tenía doce años intentó embarcarse como grumete en un barco que iba hacia Oriente, huyendo, seguramente, del cerrado ambiente familiar. Del mar hace exclamar a Nemo: « (...) ¡El mar es todo! Cubre siete décimas partes del globo terráqueo. Sus auras son puras y sanas. Es el inmenso desierto en que jamás el hombre está solo, porque siente estremecerse la vida a su alrededor (...) El mar no pertenece a los déspotas. En la superficie todavía pueden ejercer sus inicuos derechos, batirse, devorarse y desatar todos los horrores terrestres... Pero a treinta pies bajo su nivel, su poderío cesa, su influencia se extingue y su potencia desaparece (...) ¡Aquí sólo está la independencia! ¡Aquí no reconozco amos! ¡Aquí soy libre!».
  Siguiendo esta pasión, Verne se compró en 1865,  un barco pequeño pero robusto como los que usaban los pescadores del Atlántico; le, bautizó con el nom Lo bajaba a bordo. Más adelante se compró un barco pequeño pero robusto como los que usaban los pescadores del Atlántico; le bautizó con el nombre de Saint Michel I, tenía un marinero muy experimentado y, durante las travesías, el escritor trabajaba a bordo. Más adelante se compró   el Saint Michel II, de trece metros de eslora; este ‘co lo conservó poco tiempo y, finalmente compró el San Michel III, de veintiocho de longitud por cuatro metros y medio de anchura. Con e yate realizó viajes de envergadura, pero tuvo venderlo porque le resultaba muy gravoso a su economía. La vista del mar alegraba a jo Verne mucho más que las fiestas que organizaba su esposa, de las que desaparecía el escritor al poco rato de comenzar. En los Viajes extraordinarios, existe una crítica discreta, pero incisiva, sobre las formas represivas del Estado. Hetzel no entendía, y le preocupaba por su público, el odio exterminador de Nemo hundiendo un barco de guerra sin una justificación clara. Verne le razonaba: «No olvide que yo le decía en mi última carta. Si Nemo hubiese sido un polaco cuya mujer hubiese muerto bajo el knout y los hijos muertos en Siberia, y que este polaco se hubiese encontrado ante a un navío ruso con la posibilidad destruirlo, todo el mundo admitiría su venganza. Usted sería ese polaco y actuaría así y yo igual e usted.»
  Pero Verne no le puso pabellón al barco, porque, un principio, quería hacer de Nemo un símbolo contra todas las tiranías, no quería convertirlo en un polaco que hubiera sido un recurso fácil. El misterio de Nemo iba mucho más lejos... Pero cuando, cuatro años más tarde, en La isla misteriosa (1874), el escritor, seguramente como una concesión a Hetzel o al público, reveló parte del misterio que envolvía al capitán Nemo, convirtiéndolo en un príncipe hindú cuya familia había o asesinada por las tropas inglesas durante la sublevación de los cipayos. De hecho en «Veinte mil leguas de viaje submarino», cuando el capitán Nemo salva del tiburón a pobre pescador de perlas de la costa de Ceilán, le declara al profesor Aronnax que está conmovido por aquel gesto tan humanitario:
“Este hindú, señor profesor, es un habitante del   país de los oprimidos, y hasta mi último aliento, seré de ese país”.
  Sin embargo, esta declaración queda un tanto ambigua antes de conocer su nacionalidad, dado que no existe ningún rasgo físico, cultural o lingüístico n el «Nautilus» se habla el esperanto, dato confundible de una ideología que va más allá fronteras— que revele a Nemo como de ese país determinado. Y a juzgar por lo que se desprende del libro, más bien parece que el capitán asuma la nacionalidad de todos los países oprimidos.
  Como es sabido, Verne, por deseo de su padre que era notario, estudió Derecho, pero nunca ejerció. Antes de dedicarse plenamente a las novelas fue autor dramático: comedias, tragedias, «vaudevilies, La primera ciencia que realmente estudió fue la Geografía, a la que dedicó mucho tiempo, incluso después de escribir novelas de éxito. En 1869 apareció por entregas su Geografía de Francia durante toda su vida estuvo en relación con geógrafos y exploradores.   Otra de las ciencias que absorbía al escritor era la Aeronáutica. La Aeronáutica la Geografía y las ideas le hará converger con otros dos personajes singulares de la Francia de las últimas décadas del XIX, el gran fotógrafo anarquista Félix Tournachon, más bien conocido por Nadar, es un nexo importante entre la vida del escritor Jules Verne; también la del geógrafo y reconocido menor anarquista Elisée Reclús.   Por medio de la Aeronáutica se conocieron Nadar y Verne, unos años antes de que éste enviara a Hetzel —amigo de Nadar desde 1848— sus Cinco semanas en globo. Nadar había creado la «Sociedad francesa de navegación aérea» juntamente con dos investigadores Landelle y Ponton —inventor de un helicóptero de hélice doble movido a vapor—; Jules Verne tuvo un importante papel en la Sociedad. Anotemos que el profesor Ardan de De la tierra a la luna (1865) no era otro que Nadar con el nombre invertido.
  En 1870, la guerra franco-prusiana y la caída del Segundo Imperio llegaron parejos. Verne no tiene ningún interés especial en tomar parte activa en la contienda y sirve como guardia nacional en Crotoy —contaba cuarenta años—. Pero en París la situación era más difícil: los prusianos habían llegado a sus puertas y el geógrafo Reclús prefirió pasar a una formación más combativa que la de simple guardia nacional que le habían otorgado. Pidió entrar en la guardia móvil y escribió a Nadar ofreciéndole sus servicios de geógrafo y meteorólogo, Bajo las órdenes de Nadar, una vez formado el batallón de los aerosteros, trabajó la mayor parte del tiempo que duró el cerco, llevando mensajes en globo a la provincia.
  En las biografías de Elisée y Elie Reclús, Paul Reclús escribe: «Elisée era anarquista desde el fondo del alma —y también públicamente y si se convirtió en soldado en esta época crítica, no es que hubiese cambiado de ideas. Había pensado que, en la coyuntura tenía que defender la República contra todos sus enemigos tanto exteriores como interiores. Aporta Otro dato, desconcertante, por tratarse de un anarquista: su candidatura a la Asamblea Nacional después del armisticio de 1871. En una carta a su hermana lo justifica así: « (...) Sabiendo que el puesto de representante es moralmente de los más peligrosos, he creído mi deber ofrecerme como candidato.»
  La Comuna de París se acabó con la entrada de los batallones versallescos, al grito de ¡Viva la República! —explica Reclús en sus Memorias sobre la Comuna—, los soldados de Thiers se acercaban a la gente confiada y, una vez encima, cargaban contra la muchedumbre y los hacían prisioneros. Como Reclús pertenecía a la guardia móvil parisina, acusada de pasarse a los insurrectos, le hicieron un consejo de guerra.
  De este acontecimiento sólo se conoce el juicio y testimonio de Nadar que fue el único amigo que le defendió. Sus compañeros fueron absueltos o condenados a ligeras penas. Reclús fue tratado con severidad a causa de su notoriedad —era un miembro destacado de la Sociedad Geográfica— y de su actitud desdeñosa frente a sus jueces. Iba a ser deportado a Nueva Caledonia, pero el embajador norteamericano intercedió por él, así como la «Sociedad de Geología y Zoología” de Londres, que envió una carta con más de sesenta firmas de sabios e investigadores. En la petición manifestaban: «Creemos que a vida de este hombre no pertenece únicamente al país que le ha visto venir al mundo, sino al mundo entero, y creemos que si se le condenase al silencio, o a languidecer lejos de todo centro de civilización, Francia sólo conseguiría mutilar y disminuir su legítima influencia en el mundo.” El contenido de esta carta recuerda la declaración de un personaje de Verne: el investigador Thomas Roch en Ante la bandera   (1896), cuando injuriado por su país de origen y por otros Gobiernos exclama: !Yo no tengo patria! ¡El inventor rechazado no tiene patria! ¡Allí donde se encuentra asilo está su país!.
  El castigo penal de Elisée Reclús fue conmutada por diez años de exilio; marchó a Suiza y continuó sus trabajos geográficos. Allí conocería a otro importante geógrafo: el príncipe Kropotkin. Pero el tipo de colaboración que establecieron no fue geográfica, sino propagandística: editaron el periódico anarco-comunista «La Revolte». Esta fraternal relación con Elisée Reclús —cabeza de fila del anarquismo en los últimos veinte años del siglo XIX— sirve para ilustrar la actitud a veces contradictoria que tenían los libertarios y que Verne —quizá él mismo, uno— supo captar muy bien. Seguramente llegó a conocer por aquel entonces a Bakunin, que se movía en París entre el círculo de escritores y amigos de Hetzel, particularmente de George Sand, y que pudo extraer del anarquista ruso algún rasgo moral al capitán Nemo. Como parece que le presta Kropotkin, el aspecto físico y la ascendencia nobiliaria a otro de los personajes anarquistas de Verne, el Kaw-djer.
    Verne falleció en 1905, dejando inéditas una serie de obras que fueron aparecieron en los años siguientes. Entre estas obras se encuentra Los náufragos del Jonathan (1909) que es un resumen de los temas anarquistas que, como dice Chesneaux: «Están secretamente dispersados en los volúmenes de los viajes extraordinarios.” Narra como en una isla de la Mallaganía, la de Floste, vive un proscrito que aunque no ha estado mezclado en violencias, por su propia voluntad prefiere vivir lejos del mundo civilizado: no conoce otro principio social que la libertad de cada individuo. Este hombre es el Kaw-djer, nombre que le dan los indios fueguinos y que significa el Bienhechor. Un día, la tranquilidad de este anarquista que quiere vivir según sus principios se ve truncada por el naufragio de un navío americano, el Jonathan. Los pasajeros son emigrantes de toda Europa que una compañía de colonización ha reclutado en California y envía a Africa. Toda esa gente desembarca con ayuda del Kaw-djer que, contra su voluntad, se ve obligado a organizarles y dirigirles la vida social.
  Una vez que ha organizado el campamento, se retira a vivir el tipo de vida que llevaba antes, pero pronto será reclamado de nuevo: una guerra civil se ha entablado entre los partidarios del jefe socialista y los del comunista. Estos políticos han sido buenos para crearse una pequeña clientela, pero han sido incapaces de organizar la sociedad. Verne ridiculiza duramente los discursos del socialista Beauval y del comunista Dorick y destila amargas reflexiones en la persona del Kaw-djer: “(...) Esclavos dóciles, dispuestos a ejecutar lo que les mandaban, no hacían nada por iniciativa propia, y confiaban a otro el cuidado de decidir por ellos (...) No podía dejar de reconocer al fin esa cobardía general, que permitía a un pequeño número dominar una mayoría inmensa, que creaba unos pocos explotadores a expensas de un rebaño de explotados. Entonces ¿el hombre es así? (...) La experiencia había venido a mostrarle su error, probándole que los hombres, lejos de sentir la insaciable sed de libertad que él suponía, pueden por el contrario, amar el yugo que les permita vivir...”  
  Sobre el pensamiento del escritor, su nieto, Jean Jules Verne, comentó: «Anarquista de espíritu, comprendía la fragilidad de un sistema basado sólo en la buena voluntad de los hombres. Republicano, se daba cuenta de que la democracia se deslizaba hacia la demagogia, medio de abusar de las masas haciéndolas esperar mejoras que sólo los esfuerzos pacientes y metódicos podían hacer adquirir.» El tipo de sociedad que organiza el Kaw-djer, cuando le llaman por segunda vez ante el fracaso de los otros, es colectivista, mezclando un cierto liberalismo, pone una cárcel y da leyes que se deben cumplir. Con todo ello consigue que la ciudad prospere, hasta que el descubrimiento de unos yacimientos auríferos trae nuevas desgracias a los hostelianos.
  El Kaw-djer no puede impedir que una avalancha de aventureros, llegados de las cinco partes del mundo, se precipiten en busca del codiciado oro —el metal maldito en las obras vernianas— arrasando la ciudad. De nuevo, contra su voluntad pacifista, tiene que ordenar a la milicia que dispare, produciéndose más de mil muertos. El Gobierno chileno, también atraído por el oro, envía un crucero para anexionarse la isla, que también es rechazado por las fuerzas hostelianas. Pero, finalmente, el Kaw-djer firma un tratado en el que cede a la potencia vecina el beneficio de los yacimientos auríferos a cambio de la autonomía de la isla. Y esta vez, para siempre, el protagonista se retira a un faro solitario para no volver a intervenir nunca más.
  En toda esta áspera novela se percibe que Verne siente una gran simpatía por su personaje, al igual que treinta años antes la sintiera por Nemo. Pero así como en otras novelas de los Viajes extraordinarios, había creado unos «medios libres» que funcionaban armónicamente como en La isla misteriosa o Dos años de vacaciones, al dejar el grupo reducido y hacer un intento de cambiar la sociedad a gran escala, no resulta. Las aplicaciones de una sociedad idealizada en Los náufragos del Jonathan, fracasan estrepitosamente, pero aún y así, la figura del Kaw-djer como individuo se salva incluso con una cierta áurea majestuosa.  
  Su larga lista de títulos, han sido prácticamente traducidos a todos los idiomas importantes, y su popularidad no ha decrecido con el tiempo. Verne es un autor ameno  y apasionante, y varias de sus obras pueden considerarse obras maestras en la que el sentido de la la tensión dramática y la poesía nostálgica (emparentada con ciertos aires surrealistas), le han convertido en un clásico que, además, tienen la virtud de apasionar a los lectores que se inician.  La obra de Verne es un trayecto por la aventura, y por el reconocimiento de un legado que, como sucedió con muchos otros grandes escritores sumariamente catalogados para el consumo conformista, permite otras lecturas que nos llevan al desafío del desorden establecido, y a soñar nuevos caminos para una humanidad sufriente.
-- (1) Sobre se pueden consultar –entre otras- las siguientes obras: Miguel Salabert, El desconocido Jules Verne (Alianza, Madrid, 1985); Jean Chesnaux, Una lectura política de Verne (Siglo XXI, Madrid, 1978); Jules Verne. Bandera negra, en Historia Libertaria Nº 1 y 2. Existe una edición de las obras completas de Verne se encuentra en Plaza&Janés y otra en Aguilar. Una edición de marcada heterodoxia fue la preparada por Francis Lacassin para Ed. 10/18 de París en una serie llamada «Jules Verne inattendut». Editorial Hacer editó sus proyectos urbanísticos utópicos, La ciudad ideal, precedidos por un prólogo de Juan J. Lahuerta.
 

miércoles, 13 de julio de 2011

"Fragmentos de antropología anarquista", un llibre de David Graeber.

Fragmentos de antropología anarquista
David Graeber
Virus editorial, 2011
L’anarquisme ha tingut i té poca presència en l’àmbit acadèmic, a diferència del marxisme. 
Això es deu, en gran mesura, a que l’anarquisme ha estat sempre més interessat per la pràctica que per grans disquisiciones teòriques. No ha estat mai la pretensió de l’anarquisme avançar un model futur a aplicar, però sí ser fidel en els mitjans a les finalitats perseguides, d’aquí la indiscutible influència de les idees llibertàries en les pràctiques i maneres d’organització dels moviments crítics amb la globalització capitalista. 

A l’anarquisme sempre se li ha acusat de falta de solidesa teòrica; al que David Graeber respon: «Més que una Gran Teoria, podríem dir que el que li falta a l’anarquisme és una Base Teòrica: un mecanisme per a confrontar els problemes reals i immediats que emergeixen de tot projecte de transformació».

Així que el propòsit del present assaig no és altre que el de donar resposta a la pregunta: «quin tipus de teoria social pot ser realment d’interès per a qui intentem crear un món en el qual la gent sigui lliure per a administrar els seus propis assumptes?». L’antropologia ha tingut sempre una certa afinitat amb l’anarquisme, ja que «els antropòlegs són l’únic grup de científics socials que coneixen les societats sense Estat que existeixen en l’actualitat; molts han viscut en zones del món on els Estats han deixat de funcionar o almenys han desaparegut temporalment i on la gent s’organitza de forma autònoma».
L’antropologia disposa d’unes eines i d’un saber que pot resultar de gran valor per a assentar les bases d’un projecte de transformació social cada dia més urgent.

lunes, 11 de julio de 2011

Manifiesto: De mis impuestos, al Papa cero.


Manifiesto ante la visita de Ratzinger a Madrid en agosto 2011. A pocos meses de las visitas a Santiago y Barcelona, el Sr. Ratzinger -Benedicto XVI para los católicos-, porfiando en su idea de “reconquistar” un país que ve alejarse de sus propuestas morales y religiosas, vuelve ahora a Madrid.
Desde el punto de vista del laicismo y de la democracia, nada habría que objetar a la reunión de un pastor espiritual con sus seguidores. Es evidente que, a pesar de la ambigüedad calculada de la convocatoria, la “Jornada mundial de la juventud” del próximo mes de agosto en Madrid pretende congregar a miles de jóvenes católicos en torno a las enseñanzas del papa. Un acto que, cualquiera que sea su dimensión, no deja de tener carácter privado, como privadas son las creencias y sus manifestaciones.
Lo que sí es contrario a un Estado democrático que se declara aconfesional es mezclar los asuntos del estado y asuntos religiosos, los intereses generales con los intereses privados, las instituciones que representan a todos los ciudadanos con eventos que sólo conciernen a una parte, en este caso, a quienes comparten unas determinadas convicciones religiosas.

 Por eso, resulta escandaloso que el Gobierno contribuya con 25 millones de euros -es decir, con dinero de los impuestos de todos- a la visita del papa y a la celebración de un acto confesional, a la vez que concede exenciones fiscales a las grandes empresas que han comprometido otros 25 millones. A ello
hay que añadir otros muchos más que están dispuestos a aportar tanto Gobierno central como Ayuntamiento y Comunidad de Madrid sufragando otros gastos con la cesión gratuita de numerosos servicios públicos (personal funcionario, visados, transportes, fuerzas de seguridad, utilización de espacios públicos como polideportivos, colegios e institutos, etc.).

Esa desviación de recursos públicos para fines privados tiene especial gravedad en un momento en que tanta generosidad para con la jerarquía católica (que ya recibe por distintas vías en torno a los 10.000 millones de euros anuales) entra en contradicción con las duras restricciones en el gasto público y
prestaciones sociales que todos estamos sufriendo bajo pretexto de la crisis económica. Del mismo modo, es inaceptable que en ese acontecimiento de carácter privado se impliquen y participen autoridades y cargos oficiales, que estarían en su derecho de hacerlo a título personal, pero nunca en representación de las funciones públicas que desempeñan en nombre del conjunto de los ciudadanos.

En este caso no vale el subterfugio de que son gastos y honores debidos a un jefe de Estado. El papa Benedicto XVI no viene en representación de los escasos habitantes del Vaticano que, por otra parte, nada tiene que ver ni por su origen ni por su configuración con un verdadero Estado democrático y de
derecho. Si viene a reunirse con sus adeptos en función del liderazgo espiritual que ellos en exclusiva le reconocen, en modo alguno procede el trato oficial y de privilegio dispensado por las Administraciones Públicas. Un trato que, evidentemente, no conceden a convocatorias promovidas por ciudadanos de otras creencias o convicciones ideológicas.

Tampoco se le permitiría a ningún jefe de Estado la injerencia, incesantemente repetida por el Papa y la jerarquía católica, en asuntos políticos internos como son las propias leyes que un país se da de forma democrática (educación pública, laica, derecho a la propia sexualidad y control de la reproducción,
modelos de matrimonio y familia, derecho a una muerte digna, etc.). Pues no se limitan a dar consejos morales a sus fieles, cosa legítima, sino que pretenden convertir sus particulares visiones de la moral y de la sociedad en normas obligatorias para todos.

Por eso, las personas y organizaciones abajo firmantes, manifestamos nuestro rechazo a la confusión y connivencia de las instituciones públicas con una actividad de eminente carácter privado y confesional.
Llamamos a todos los ciudadanos que, con independencia de sus convicciones personales, reivindican un marco de convivencia en igualdad de derechos, a organizar actos en defensa de la democracia y laicidad del Estado y dirigirse a las distintas Administraciones Públicas para exigirles que obren en consecuencia y dejen de otorgar privilegios propios de épocas pasadas y herencias antidemocráticas.

*NO A LA VISITA DEL PAPA FINANCIADA CON EL DINERO DE TODOS.
*SEPARACIÓN DEL PODER CIVIL Y DEL RELIGIOSO.
*DEFENSA DE LOS DERECHOS DEMOCRÁTICOS, FRENTE A LA INJERENCIA CONFESIONAL.

Europa Laica

La A en la pizarra. Escritos anarquistas sobre educación.

Tuvieron que pisar muchos años para que la escuela cambiara. Desde so concepción es un instrumento del poder para mantener el status quo; sin embargo, en el siglo XIX se inició un debate sobre el sentido de la escuela, de la educación, transformándose en manos de los reformadores en una palanca para el cambio social.

En ese debate tomaron partido los libertarios que, aunque no fueron ni los primeros ni los únicos en participar en el mismo, sí fueron los más conscientes y comprometidos en la transformación de la escuela como paso previo para el cambio social.

Ejemplo de esta realidad lo encontramos en este libro en donde se recopilan trabajos de significados pensadores ácratas como Paul Robin, Sébastien Faure, Ricardo Mella, Jean Grave, Francisco Ferrer, entre otros, que, partiendo de distintas perspectivas, llegan a un mismo destino: la necesidad de crear personas libres para una sociedad libre.

Demostrando su lectura que, a pesar del tiempo pasado, todavía el debate no está concluso, por mucho que el sentido de la modernidad nos lleve a creer que hemos superado todas estas cuestiones. ¿De verdad practicamos la coeducación?, ¿se transmite el conocimiento sin dogma?, ¿creamos personas o ciudadanos?, ¿se potencia el pensamiento crítico en la escuela? Muchas preguntas sin respuesta que necesitan de la deliberación conjunta pues en ello nos va el futuro como sociedad.

Año publicación

2011

Autor / es

Varios autores

Editorial

LaMalatesta Ed. - Secc. Enseñanza Solidaridad Obrera

ISBN

9788493830618

Páginas

222

Tamaño del libro

21x15 cm.

viernes, 8 de julio de 2011

Insurgencia libertaria: Las Juventudes Libertarias en la lucha contra el franquismo (libro).

Incluimos a continuación el libro completo "Insurgencia libertaria: Las Juventudes Libertarias en la lucha contra el franquismo" de Salvador Gurucharri y Tomás Ibáñez editado por Virus desde donde se puede comprar por 24 €.

Sinopsis y autores:

Insurgencia LibertariaPese a la dispersión de la militancia libertaria tras 1939, el movimiento libertario mantuvo en el exilio el pulso de sus organizaciones, aunque con un pesado lastre de enfrentamientos internos. La colaboración gubernamental durante la guerra, dio pie a una división entre «puristas» y «colaboracionistas» a menudo más nominal y biográfica que política, pero que condicionó los debates de posguerra. No obstante, entre los núcleos de anarquistas huidos de la Península se fue generando una red de contactos, publicaciones, ateneos, encuentros internacionales etc., que la dirección cenetista en Toulouse quiso centralizar jugando, a la larga, un papel entorpecedor y paralizante.
En este contexto, y tras el declive de las tentativas guerrilleras de Sabaté y Facerías, algunos jóvenes crecidos en el exilio y otros llegados del interior, con la ayuda de ciertos veteranos, buscaban un nuevo marco para el movimiento libertario: fortalecer la creación de grupos en la Península y priorizar la acción directa como instrumento para minar el Estado fascista. Así nacería Defensa Interior, organismo destinado a llevar a cabo acciones armadas, aprobado en 1961 por la CNT. Esta decisión prometía, para los hastiados de la burocracia, una nueva etapa que recuperaría el sentido y el protagonismo de la acción libertaria. Militantes de Juventudes Libertarias como los hermanos Gurucharri u Octavio Alberola, y viejos luchadores del calibre de García Oliver o Cipriano Mera apostaron honestamente por el DI; mientras la dirección cenetista lo saboteaba de manera sistemática. Pese a ello, entre 1962 y 1970 se llevaron a cabo una cincuentena de acciones que, después de la supresión formal del DI en 1965,  fueron continuadas por las Juventudes Libertarias y el Grupo Primero de Mayo. Entre estas acciones se encuentran el secuestro del delegado español en el Vaticano monseñor Marcos Ussía, y varios planes frustrados contra el dictador Francisco Franco.

El rechazo creciente de la dirección del Movimiento Libertario, en manos de personas como Federica Montseny o Germinal Esgleas, las ejecuciones de Delgado y Granados, las detenciones de importantes militantes en el interior y las propias redadas de las autoridades francesas contra los sectores más activos del exilio acabarían por asfixiar esta vía. Se frustraron así las ilusiones de una nueva generación de libertarios que, mientras fracasaba el intento de renovar y relanzar las organizaciones históricas del anarquismo ibérico, encontraban en los movimientos en torno a los que se fraguó el Mayo del 68 y en el contacto con otros jóvenes anarquistas europeos la posibilidad de una acción revolucionaria al margen de las viejas estructuras.
Salvador Gurucharri Ochoa (Barcelona, 1936) ingresó en la sección londinense de la CNT y la FIJL en 1956, desde donde es tableció lazos con las Juventudes Liber ta rias de París. Participó en el proceso de reunificación de la CNT en 1960 y en las fases preparatorias de Defensa Interior. Como se cre tario de la Comisión de Relaciones de la FIJL participa en la Comisión de Defensa. Fue detenido en 1963, en una macrorredada de las autoridades francesas contra medios libertarios, y asignado a vigilancia en París, donde integró la Comisión de Relaciones clandestina. En 1965 marchó a Bruselas para constituir la Delegación Exterior de la FIJL. Tras su vuelta a España en 1976 se situó en la corriente oficial sin participar en el desgarrador V Congreso. En los años noventa milita en la CNT de Cataluña desconfederada. Dirigió Solidaridad Obrera hasta 1999 y es autor Bibliografía del anarquismo español 1869-1975. Anotaciones para una bibliografía razonada (Barcelona, 2004).
Tomás Ibáñez Gracia (Zaragoza, 1944) durante los años sesenta participó desde París en el movimiento anarquista francés y en la lucha antifranquista de los jóvenes libertarios españoles en el exilio. Miembro
de la Comisión de Relaciones de la FIJL entre enero de 1966 y abril de 1969, fue desterrado de París y asignado a vigilancia en una remota región fran ce sa tras participar en los hechos de Mayo del 68. Tras regresar a Barcelona en 1973 se involucró, ya muerto Franco, en el re surgir multitudinario de la CNT y del movimiento libertario. Después del V Congreso abandonó la militancia anarcosindicalista hasta el año 2000
en que se afilió a CGT. Cofundador de la revista Archipiélago, actualmente escribe para revistas libertarias de diversos países. Entre otros libros, es autor de ¿Por qué A? Fragmentos dispersos para un anarquismo sin dogmas (2006), Poder y Libertad (1982), Municiones para disidentes (2001) o Contra la Dominación (2005).

Libro:



Ibáñez, T. y Gurucharri, S. - Insurgencia libertaria. Las JJ.LL. en la lucha contra el franquismo [2010]

jueves, 7 de julio de 2011

Introducció a les tesis sobre el suport mutu com a factor d’evolució.

Un video  que ha fet un company sobre la necessitat del reforç del suport mutu en l’evolució de les espècies. Un treball basat en les tesis del teòric anarquista Peter Kropotkin.


Ferrer i Guardia y la escuela racionalista.

Francesc Ferrer i Guardia nació en 1859 en Alella, Catalunya. Fue el tercero de catorce hermanos en una familia de pequeños propietarios rurales, católicos e identificados con la monarquía.

A los 13 años tuvo su primera disputa con la iglesia, tras denunciar al sacerdote de su pueblo de intromisión familiar. Su padre le castigo, enviándole a trabajar a Barcelona. Allí entró en contacto con círculos obreros y anticlericales.
En 1883 desarrolló su activismo político a favor de la República e ingresó en la logia masónica Verdad de Barcelona. Trabajando en la compañía de ferrocarriles como revisor, se convirtió en mensajero del líder republicano Ruiz Zorrillas, en Francia.

Se exilio en París tras la represión desatada en 1886, con el intento fallido de instaurar la República, donde conoció a su segunda esposa, Leopoldine Bonnard, una maestra cercana a los movimientos franceses del librepensamiento. Allí trabajó inicialmente como comerciante de vinos, abrió un restaurante en la Rue du Pont Neuf, y a partir de 1889 se dedicó a dar clases de castellano, además de ser secretario sin sueldo de Ruiz Zorrilla.

Más tarde trabajo como maestro en el Cercle Populaire d’Enseignement hasta que volvió a Barcelona en 1901 para fundar un centro de enseñanza. La escuela de fundó gracias a las donaciones de antiguos alumnos franceses, y pronto se convirtió en la base de la Escuela Moderna, en la cual se subvirtió las normas de enseñanza de la época. En contraposición a ella, se impulsó una pedagogía racional, con un alumnado mixto, y en la que se abolieron prácticas retrógradas, como el sistema tradicional de castigos.
El proyecto creció rápidamente. En 1906 había 36 escuelas directa o indirectamente relacionadas con la Escuela o sus libros de texto, a partir de los cuales estudiaban alrededor de 1.000 alumnos.

Fue a través de su crecimiento que la Escuela Moderna se situó en el punto de mira de la iglesia y los estamentos oficiales. Éstas intervinieron en contra de la escuela cuando en 1906 uno de sus profesores, Mateo Morral, fue implicado en el atentado frustrado con Alfonso XIII. Consiguieron clausurarla, y abrirle un proceso a Ferrer i Guardia, del que con el tiempo fue declarado inocente. Tras el juicio volvió de nuevo a París, y fundó la Liga Internacional para la Educación Racional, editando material y obras de gran influencia. Muchos de sus artículos eran publicados en prensa internacional. En Bruselas, el periódico L’Éducation Renouvée, formado por el mismo, se convirtió en un órgano de expresión y agitación. Fue en esos momentos cuando intensificó su trabajo para refundar y perfilar los cimientos de “La Escuela Moderna”.
Ésta al declararse abiertamente anticlerical, fomentar la solidaridad y la educación libre, acabó convirtiéndose en un manual para la pedagogía libertaria. Entre sus principios básicos se establecía que:
1. La educación de la infancia debe fundamentarse sobre una base científica y racional; en consecuencia, es preciso separar de ella toda noción mística o sobrenatural.
2. La instrucción es parte de esta educación. La instrucción debe comprender también, junto a la formación de la inteligencia, el desarrollo del carácter, la cultura de la voluntad, la preparación de un ser moral y físico bien equilibrado, cuyas facultades estén asociadas y elevadas a su máximo de potencia.
3. La educación moral, mucho menos teórica que práctica, debe resultar principalmente del ejemplo y apoyarse sobre la gran ley natural de la solidaridad.
4. Es necesario, sobre todo en la enseñanza de la primera infancia, que los programas y los métodos estén adaptados lo más posible a la psicología del niño, lo que casi no sucede en ninguna parte, ni en la enseñanza pública ni en la privada. Después de una años, Ferrer i Guardia regresó a Barcelona de nuevo y vivió allí hasta que fue detenido en 1909 acusado de haber sido el instigador de la rebelión obrera y popular contra la Guerra de Marruecos, conocida como la “Semana trágica”. El 9 de octubre se constituyó el consejo de guerra en la prisión Model de Barcelona para juzgarlo. Tenía en contra la monarquía, el gobierno y la Iglesia; rápidamente lo condenaron a muerte.

La noche anterior a su asesinato escribió un testamento. En él podría leerse: Deseo que en ninguna ocasión ni próxima ni lejana, ni por uno ni otro motivo, se hagan manifestaciones de carácter religioso o político ante los restos míos, porque considero que el tiempo que se emplea ocupándose de los muertos sería mejor destinarlo a mejorar la condición en que viven los vivos, teniendo gran necesidad de ello casi todos los hombres. (…) Deseo también que mis amigos hablen poco o nada de mi, porque se crean ídolos cuando se ensalza a los hombres, lo que es un gran mal para el porvenir humano. Solamente los hechos, sean de quien sean, se han de estudiar, ensalzar o vituperar, alabándolos para que se imiten cuando parecen redundar al bien común, o criticándolos para que no se repitan si se consideran nocivos al bienestar general. Fue fusilado el 13 de octubre del mismo año, junto con cuatro personas más, tras un consejo de guerra celebrado en media de una gran tensión política. La leyenda dice que ante el pelotón de fusilamiento Ferrer gritó: “Soy inocente. ¡Viva la Escuela Moderna!”.

La oposición a la ejecución se hizo sentir tanto en el Estado español como fuera, a nivel internacional. La repulsa por su asesinato fue un elemento clave en la caída posterior de gobierno presidido por Antonio Maura. Alfonso XIII se vio obligado a intervenir y destituirle, tras los asaltos a embajadas y luchas callejeras incluidas, que se sucedieron en varios países de Europa. A pesar de su muerte, sus ideas prevalecieron. Éstas han tenido una gran influencia en los cambios que la educación, tanto en el Estado español como a nivel Europeo, han ido viviendo con el tiempo, a pesar de que muchas de ellas fueran desnaturalizadas o readaptadas a los esquemas propios de una sociedad que el propio Ferrer i Guardia aborrecía. En el Estado español, la ideas de Ferrer i Guardia fueron proscritas por la dictadura franquistas, que impuso una enseñanza patriótica, fundamentalista, homogénea y totalitaria. A pesar de eso, con la resistencia antifranquista y la recuperación de la memoria histórica, el modelo de Ferrer i Guardia volvió a estar presente.

De hecho la propia extensión de las ideas de Ferrer i Guardia ha dado ha múltiples interpretaciones. Las más radicales, las libertarias, tomaron formas distintas. Hasta la década de los años 30 una de esas formas serian los ateneos. La proliferación de los ateneos libertarios fue una respuesta, no sólo a la rigidez y dogmatismo de la enseñanza reglada sino a la falta de infraestructuras educativas oficiales para la propia clase trabajadora. Y aunque se constituyeron como asociaciones culturales, funcionaron en la práctica como escuelas para miles de personas sin recursos para poder pagar una enseñanza privada.

INFLUENCIAS DE LA ENSEÑANZA RACIONALISTA

Region española: En el caso de la enseñanza racionalista en la región española, analizamos dos líneas de desarrollo; primero desde Ferrer hasta el ascenso del franquismo (1900-1939), y en segundo lugar desde finales del franquismo hasta hoy en día (1960-hoy en día). Así, en primer lugar, el desarrollo de la enseñanza hasta 1939 en la región española, fue muy intenso y exitoso. Esta enseñanza se difunde con rapidez, surgiendo iniciativas y escuelas racionalistas a lo largo de la península. Como fruto en estos primeros años del siglo XX de la educación racionalista y librepensadora, es la aparición de la “Asociación de profesores laicos racionalistas” (1907) cercano al racionalismo y también al lerrouxismo populista, y que se extiende hasta 1910. También destaca la creación, aunque más a nivel internacional, de la “Liga internacional para la instrucción racional de la infancia” (1906) como método para la difusión de los ideales y métodos pedagógicos racionalistas por todo el mundo, y del que Ferrer será su director.

Así, la influencia de la enseñanza, se materializa en la aparición de escuelas racionalistas por la región ibérica. En Andalucía se crea la “Escuela libertaria de Sanlucar de Barrameda” (1872) “Escuela laica de Sevilla” (1902) o escuelas laicas afines en Córdoba entre 1903-1908. En Galiza se crean centros racionalistas en Ourense, Pontevedra, o A Coruña, donde aparece “La antorcha galaica” entre 1906-1907. En Catalunya, previa a la escola moderna de Ferrer, destaca la “Escuela racionalista de Vilanova i la Geltrú” (1905). En Valencia, destacara la aparición de la “Escuela moderna de Valencia” (1906). Sin embargo, el desarrollo de la enseñanza racionalista hasta 1939, tendrá dos centros de actuación de máximo expansión y desarrollo en Catalunya y Valencia, muy influenciados por la figura de Ferrer.
En Valencia, la enseñanza racionalista, tiene su máximo órgano de expresión en la “Escuela moderna de Valencia”, apostando por una enseñanza racionalista, como ejemplo a la homónima ferrerista, e influenciada por ella (razón, libertad, supresión de premios, castigos, y exámenes, no autoritarismo y coeducación). Será dirigida por Samuel Torner. Esta escuela, cuyos órganos de expresión fueron “Humanidad Nueva” y “Escuela Moderna”, será el referente de las escuelas laicas y racionalistas de Valencia desde 1907. También destaca aquí la “Escuela Libre de Cullera” (1907) y que será la escuela laica más avanzada de la región valenciana, racionalista y de avanzados planteamientos pedagógicos. Además de estas, se desarrollan un sinfín de escuelas en toda la región, influenciadas por el pensamiento racionalista, y que presentan la novedad en sus planteamientos racionalistas en todas ellas, el establecimiento como alternativa pedagógica, de la elaboración y exposición de trabajos prácticos por parte del alumnado, para poner en práctica la materia desarrollada a lo largo del año.
En Catalunya, el movimiento racionalista, es aun más fuerte y señalado, quizás por la cercana influencia de Ferrer. Así, junto a la ya estudiada “Escola Moderna” de Ferrer Guardia entre 1901-1906, se desarrollan un gran numero de ellas, destacando la “Escuela del Ateneo racionalista de Sants” (1917) de Joan Roigè, de corte racionalista y laico, basado en el antiautoritarismo, coeducación, racionalismo, supresión de exámenes, educación integral, y fomento de la enseñanza oral (lecturas, conferencias, discusiones, charlas-debates…).

A partir de 1917-1918, de inicia un desarrollo y expansión, en la creación de escuelas racionalistas en Barcelona. Con la llegada de la II Republica, se produce un auge del movimiento pedagógico racionalista, aunque, el estado republicano, se encargara de primar el desarrollo del laicismo en lugar del racionalismo, destacando casos concretos y celebres, como la “Escuela Germinal” (1933) con amplio desarrollo de programas racionalistas, con frecuentes exposiciones escolares practicas.

Tras el estallido de la guerra civil, este movimiento sufrirá un fuerte impulso, ya que se llegan a desarrollar, hasta 29 escuelas racionalista, solo en el área de Barcelona. Con el triunfo del franquismo, todos estos proyectos serán eliminados, y sus integrantes, fusilados o exiliados. La segunda parte del desarrollo racionalista ibérico, se da desde 1960, hasta la actualidad. Así, desde 1950, se va reconstruyendo la memoria histórica de la enseñanza racionalista, a través de informes clandestinos, publicación de libros en el extranjero, o del testimonio de los exiliados. En los 60, surgen grupos de pedagogos, interesados en recuperar la historia de la enseñanza racionalista, creando en 1965 la “Associació de Mestres Rosa Sensat y Escola d’Estudi”, para la coordinación, e intercambio de información.

Con la caída del régimen franquista en 1975, se establecen alternativas a la educación, entre los años 70, y 80, a partir de la cual surgirán los movimientos de renovación pedagógica en los años 80. Actualmente, se desarrollan numerosos centros de educación alternativa y racionalista.
De entre ellos, destacan especialmente “Paideia” creada en 1978 en Mérida, es una escuela libre racionalista, influenciada por los ideales anarquistas, y basada en la libertad, felicidad, creatividad, y que posee como órgano de expresión “A Rachas”. Es de corte autogestionado, asambleario, y racionalista, nutriéndose de aportaciones económicas básicas, y con un método de enseñanza antiautoritario, que, aunque con dificultades, se mantiene aun. También destaca el caso de la “Escuela popular de personas adultas de Prosperidad” creada en 1973 en el madrileño barrio de Prosperidad, y que es un proyecto de educación de personas adultas. Es un centro autónomo e independiente, financiado por sus socios, y totalmente autogestionado, y asambleario en su método de funcionamiento (asambleas funcionales) basado en la pedagogía racionalista y reflexiva, a través del dialogo, reflexión y solidaridad (con los grupos de aprendizaje colectivo, para difundir una pedagogía alternativa, social, y racional) fomentando la cooperación y participación.
Otros proyectos, de menor calado, pero también muy destacados a lo largo de la región española, serian las escuelas “ O Pelouro” (1972, Pontevedra), “El Roure” (2000, Barcelona), “Ojo de Agua” (Alicante), “La Casita” (1997, Barcelona), “Colegio publico Trabenco” (1972, Madrid), “Escuela de personas adultas La Verneda- Sant Martì” (1978. Barcelona), “Espacio educativo Alavida” (1999, Madrid), o proyectos destacados como la “Escuela vivencia” (1998), basada en la pedagogía, a través de la experiencia, libertad y autonomía de los alumnos.
Internacional: En los primeros antecedentes históricos, de la enseñanza racionalista internacional, deberíamos remontarnos hasta el siglo XVIII, cuando aparece la figura incipiente de la pedagogía racional, de la mano de Jean-Jacques Rousseau, con sus grandes obras “Emilio” o “Nueva Eloisa”, basándose en la libertad moral, socializándola, fomentando el autoaprendizaje, educación abierta, democrática, igualitaria, publica y laica.
Así, entre las primeras grandes experiencias de la enseñanza racionalista en el siglo XIX, destacan: Paul Robin, anarquista francés, amigo personal de Bakunin, que va a fundar en 1837, el “Orfanato de Cempuis”, basado en el antiautoritarismo, pacifismo, apoyo a la emancipación de la mujer, y como una instrucción integral igualitaria, para ser un miembro activo y responsable, de una sociedad justa e igualitaria, mediante la instrucción manual e intelectual.
Defendía la coeducación, y la renuncia a la enseñanza religiosa, la educación física y la higiene. Se fomenta el estudio de las ciencias naturales y matemáticas, así como la historia de los pueblos. No hay ni premios ni castigos, mezclándose ello, con actividades artesanas, juegos, danza y canto, y donde no hay jerarquías, con un sistema no direccional, e igualitario. También destaca el caso de León Tolstoy, ideólogo ruso anarquista, nacido en la región de Jasnaja Poljana, en la cual funda en 1859, una escuela, basada en la libertad, experiencia y auto didactismo, y que dura hasta su muerte en 1862. Para él, es necesario suprimir la autoridad y la represión, que degradan a la educación, y que la escuela renuncie a educar, y se limite a instruir sin adoctrinar. Su ideal es una escuela abierta, sin programas ni reglas, publicando una revista homónima de pedagogía, donde nada es obligatorio (frecuencia, horario, programas y normas) con ausencia de reglas, premios, castigos, lecciones ni exámenes, y en 1871 un curso para educadores, con textos suyos basados en el amor, respeto, tolerancia, igualdad y libertad.
También cabria señalar aquí a Sebastián Faure, anarquista francés, que en 1904 funda la escuela racionalista “La Ruche” en Paris, acogiendo a la gente de forma gratuita, con actividades de teoría, trabajo, recreo y deportes, todo ello programado asambleariamente por todos. No hay normas, premios, castigos ni programas.
En el ámbito del siglo XX, la influencia de Ferrer Guardia, se deja ver claramente, en las escuelas y organismos a nivel internacional. Así, un ejemplo de ello, será la creación en 1906, de la “Liga internacional para la instrucción racional de la infancia”, cuyas bases establecen, que la educación, debe ser científica, racional, instructiva, y fomento del carácter de voluntad y moralidad, adaptándose a la psicología del niño. Sus órganos de expresión serán L`Ecole Renové (Bruselas, Ámsterdam), Escola Moderna (Barcelona), y Scuola Laica (Roma), de la cual Ferrer será su director.
Así, el siglo XX, es cuando ve el nacimiento de proyectos de educación racionalista en todo el mundo. Relacionado con la admiración a Ferrer, en Italia se desarrollan, tras su muerte, algunos proyectos herederos de el, como la escuela laica de Luigi Molinari, articulado en jardín de infancia, curso elemental, y colegio, basado en laicismo, libertad y racionalismo pedagógico, pero el proyecto se abandona a su muerte en 1918.
Sin embargo, si hay algún proyecto de educación racional que destaca a nivel internacional, indudablemente ese es Summerhill. Es una escuela racionalista, fundada en 1921, por el anarquista escocés Alexander Sutherland Neill, en Leisten (Inglaterra). Su escuela, en un inicio arranca como una escuela experimental, basado en una violenta critica a las instituciones represivas (estado, familia, escuela) con teorías psicopedagógicas de los niños (el niño es bueno por naturaleza). Neill, propone una formación no autoritaria, libre e igualitaria, fomentando la autogestión asamblearia de la escuela por sus integrantes, coeducación, no direccionalidad, renuncia a premios, castigos y exámenes, por el trabajo diario, y actividades externas (lectura, pintura, actividades artesanales, mecánicas, proyecciones, charlas, bailes, teatros, juegos…) Las lecciones son optativas, y la asistencia no obligatoria, pero que actualmente es criticada desde el racionalismo actual, por su deriva a favor de la dirección (aunque sigue siendo asamblearia y autogestionada) presenta cuotas fijas de entrada, y establece deberes y exámenes periódicos. También podríamos señalar, el caso de la “Modern Schooll of Stelton”, en Estados Unidos, muy fuertemente influenciada por la obra de Ferrer Guardia, fundada por la “Francisco Ferrer Association” en 1911 en Nueva York, centro de un incipiente movimiento radical, racionalista y librepensador. En 1914, se traslada a Stelton (N. Jersey) voluntario, no autoritario, sin castigo, premios ni exámenes, y con la participación e integración del alumno. En 1920, publica “Voice of the children”, pero por el debilitamiento económico, es cerrada en 1953.
También destaca aquí, un proyecto educativo aun vigente, la “Escuela Barbiana” de Lorenzo Milani, escuela a tiempo completo, fundada en 1954 por el sacerdote italiano, que fomenta una coeducación de niños de las clases mas desfavorecidas en la región de la Barbiana (Mugello). Estaba basado en la simple premisa de que todo el mundo tiene derecho a aprender, donde no había notas, premios, castigos ni exámenes, según un modelo horizontal de solidaridad, y cooperación e integración asamblearia, y autogestionada, fomentando la participación e integración, y la actividad colectiva, discusiones e investigación.
Hoy en día, destacan también otros casos concretos, como la escuela “Bonaventure”, en la isla d`oleron (charente maritime), en Francia, creada en 1993, por Thyde Rosel, y J.M. Raynaud, que cuenta con escuela y casa anexa, propiedad exclusiva de la comunidad, financiada con aportaciones o venta de productos propios. La escolarización es gratuita, con clases únicas de integración, de edades y niveles (según el modelo de Freinet), donde las clases se deciden de forma asamblearia por todo el demos escolar, y con auto-evaluaciones preparadas por los propios alumnos, con clases magistrales, actividades externas, y gestionando una educación racional.
Por ultimo, cabria señalar, por su importancia la llamada “Freeschool” en Corea, creada por el grupo anarquista coreano “Solidaridad Internacional”, según una educación libre y racional, con acceso libre, gratuito, y abierto. Se basa en la adquisición de habilidades, conocimientos y experiencias, abierta para la integración de todo el mundo. Es igualitaria, no direccional, autogestionada, asamblearia, para combatir la opresión y la autoridad, según la difusión de ideales racionalistas, y libertarios, con mayor compromiso e identificación ideológica, contando con un fuerte arraigo, expansión y auge.
A pesar de esto, el movimiento de educación racionalista, esta fuertemente arraigada por todo el mundo, contando para ello, con “ The education revolution, the alternative education resource organization”, una organización a nivel internacional, fundada en 1989, que se encarga de coordinar, y poner en contacto, a escuelas y proyectos educativos racionalistas, con 30 países, y mas de 300 escuelas de todo el mundo relacionados entre si, para la difusión de los métodos de pedagogía racionalista.

Cicle de cine llibertari/Juliol roig i negre.



Totes les projeccions començaren a les 19:30 hores, en la biblioteca llibertària Ferrer i Guàrdia:
CGT Avd. Del cid 154, 3 Planta-valència.



Dijous 14 de juliol
Projecció de “Ull per ull” 1a Part.
Dijous  21 de juliol
Projecció de “Ull per ull” 2a Part.
Dijous 28 de juliol
Projecció de “L'hora dels valents”.

Libros bajo las llamas en Cádiz.

Fernando Romero autor del libro

La última investigación de Fernando Romero refleja la saña fascista contra la biblioteca de Prado del Rey.

En julio de 1936, el cura de Villamartín (Cádiz) envió un informe al arzobispo de Sevilla sobre la conveniencia de enviar o no un párroco al pueblo vecino, Prado del Rey: “[Los jóvenes] son víctimas de perversas doctrinas que tiempo ha se difunden en ese desgraciado pueblo por medio de una biblioteca pública integrada en gran parte por libros de revolucionarios y de herejes”.


La biblioteca, creada en 1918 por La Cultura, una asociación que abogaba por una sociedad laica, reunía volúmenes de Marx, Lenin, Trotsky, Bakunin, Ferrer Guardia, Federico Urales o Sánchez Rosa.

La tercera parte de los libros fueron destruidos o expoliados, según recoge Fernando Romero en su última investigación: La Cultura y la Revolución. República y Guerra Civil en Prado del Rey (Aconcagua). “Pero lo irreparable no fue la pérdida de los libros, sino de las personas. La gente de La Cultura fue represaliada: unos fueron asesinados y otros tuvieron que huir para salvar sus vidas”, explica Romero. Como Francisco Gutiérrez, Frasquito, el carpintero que fabricó las primeras estanterías, un hombre “con ideas” y alma del proyecto.

Frasquito sobrevivió porque huyó, pero no se libró de la represión: perdió a un hijo y a varios familiares y, cuando regresó, fue condenado a 12 años y un día de cárcel. “Sus nietos dicen que prefería pasar hambre y gastar lo poco que tenía en libros. Fue un referente para la izquierda de Prado del Rey –Prado Libre, como entonces lo llamaban sus habitantes– durante las primeras décadas del siglo. Un santo laico para la izquierda y bestia negra para la derecha”, sostiene Romero, que destaca, no obstante, que ha sido un personaje mal conocido y poco valorado.

“Cuando obtuvo la libertad condicional se asentó en Dos Hermanas (Sevilla) y esa ruptura del nexo con Prado del Rey contribuyó aún más a su marginación”, concluye el historiador. Sin generalizar, Romero realiza un paralelismo entre lo que suponían las bibliotecas para la derecha y las iglesias para la izquierda. “En el caso de Prado del Rey es indudable. Sacaron dos carretadas de libros, revistas y folletos y los quemaron a las afueras del pueblo”, añade. La biblioteca, cuyo lema era “La instrucción y la educación, base de la felicidad humana”, fue clausurada y, hasta febrero de 1937, los golpistas mataron al menos a 86 personas.

Represión en Cádiz

Fernando Romero, autor de numerosas investigaciones sobre la represión fascista en la provincia de Cádiz, decidió esta vez sumergirse en la historia de Prado del Rey, entre otras cuestiones, por ser el único municipio gaditano donde prendió la llama de la revolución de octubre del 34, aunque apenas durara unas horas. El historiador insiste en que la represión en Cádiz fue brutal. “El control de la provincia era clave para los golpistas porque iba a ser la cabeza de puente para el traslado del ejército de África a la península. La mitad de los municipios estaban ocupados a las 48 horas del golpe y los últimos enclaves republicanos cayeron a principios de octubre”, explica.

Romero pone como ejemplo Prado del Rey para conocer lo que ocurrió en la mayoría de los pueblos gaditanos. “La gente de izquierda se refugió en el campo, pero a principios de agosto los guardias y falangistas empezaron a batir el término y a detener a los huidos”, afirma. Sólo en esta provincia, según las investigaciones realizadas hasta el momento, fueron asesinadas más de 3.000 personas, “tantas como en el Chile de Pinochet”.

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